Helarte Artesanos

Un poco de Historia

Tradición y Calidad

De padres jienenses, Jerónimo Aguilera nació en Ibi porque su familia había emigrado a Alicante en busca de una vida mejor. Allí, a principios de los 70, sus padres se adentraron en el mundo de los helados y aprendieron a elaborarlos como entonces se hacía, con mucho proceso manual y con maquinaria mucho más limitada que la que se usa actualmente.

Años más tarde, siendo Jerónimo aún pequeño y una vez aprendida muy bien la técnica, la familia regresó a la provincia de Jaén. Primero se establecieron en La Carolina, donde sus padres montaron un pequeño despacho en el que fabricaban y vendían helados, luego llegaron los quioscos en los parques y más tarde se trasladaron a Jaén capital para abrir primero una heladería en el Gran Eje y para fabricar, después, helados para la distribución al por mayor desde una nave del Polígono Llanos del Valle.

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No es, por tanto, ninguna exageración decir que Jerónimo Aguilera ha crecido viendo cómo se hacía el helado e incluso, probando él, ha elaborarlo desde muy pequeño. “Con 8 o 9 años, mi padre me ponía un taburete para que me subiera porque no llegaba a la olla para mover la leche”, comenta quien, como no podía ser de otra forma, acabó siguiendo los pasos de sus progenitores y haciendo de la fabricación de helados no sólo una profesión, sino también una pasión.

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Evolución y Compromiso

Tanto es así, que después de muchos años elaborando helados para otras heladerías, Jerónimo ha decidido dar el paso de abrir su propio punto de venta y hacerlo dándole una aire diferente al negocio, con una apuesta firme y decidida por lo artesano y con la intención no sólo de ofrecer un producto de una altísima calidad, sino también de que sus clientes puedan ser testigos en directo de la elaboración de unos helados que, a buen seguro, marcarán un antes y un después en Jaén.

Con esta filosofía nace Helarte, la primera heladería de Jaén donde no sólo se pueden comprar y degustar productos elaborados con la mejor materia prima, sino donde también se puede contemplar en directo el proceso de fabricación de los mismos.

Porque aquí el único secreto es el cariño inconmensurable que Jerónimo Aguilera le pone a su trabajo.